El hecho que encendió la alarma ocurrió este lunes, alrededor de las 18.30, cuando una mujer de 57 años advirtió que cuatro hombres se habían presentado en la casa de su hijo a bordo de un Fiat Regatta. Según relató, uno de ellos descendió con una piedra en la mano. Aunque se retiraron manifestando que se habían equivocado de domicilio, la situación generó preocupación en el sector.
A partir de ese momento, vecinos aportaron un dato relevante: señalaron que el conductor del vehículo tendría un arma de fuego y que la habría dejado en un taller mecánico de uno de los involucrados. Esa información fue analizada por el personal policial, que comenzó a reconstruir lo ocurrido y a verificar cada detalle.
Con los testimonios reunidos y las averiguaciones realizadas, se dio intervención a la Fiscalía de turno, que evaluó las actuaciones y solicitó una orden de allanamiento. La medida fue concedida tras considerar los indicios existentes y la necesidad de preservar posibles elementos de interés para la causa.
El procedimiento se concretó está mañana, con participación de efectivos de la Comisaría 27° y del grupo especial COER. El operativo se desarrolló bajo control y sin incidentes. Durante la requisa se secuestraron varias armas blancas, un arma de aire comprimido y una tumbera, un artefacto de fabricación casera con capacidad de disparo.
Como resultado, fue detenido un hombre mayor de edad, vecino del taller, quien quedó a disposición de la Justicia conforme al Código Procesal Penal. La investigación continúa para determinar el alcance de las responsabilidades y el contexto en que se produjo el episodio inicial.
La intervención evidencia la importancia del trabajo articulado entre la comunidad, la Policía y el Ministerio Público.