El episodio que más llamó la atención de los uniformados del Cuerpo de Seguridad Vial de Cipolletti, fue cuando frenaron un Toyota Etios que avanzaba por la traza provincial en dierección este-oeste. Al someter al conductor al test de alcoholemia, el resultado fue demoledor: 2,61 gramos por litro de alcohol en sangre, una cifra altísima si se tiene en cuenta que está en vigencia la ley de Alcohol Cero.
El hecho ocurrió el domingo por la mañana, en una ruta que conecta localidades del Alto Valle y que suele tener tránsito familiar, deportivo y laboral. En ese contexto, el nivel de alcohol detectado expuso una conducta temeraria, incompatible con cualquier noción de seguridad vial.
Además de este caso, se realizaron controles en distintos puntos estratégicos de la jurisdicción, que terminaron con 50 actas de infracción policial. Dentro de ese total, 13 conductores fueron detectados alcoholizados y sus vehículos quedaron retenidos de manera preventiva.
En consecuencia, los operativos evitaron que al menos 13 personas continuaran manejando bajo los efectos del alcohol. Cada una de esas detenciones representa, en términos concretos, un posible choque menos, una tragedia que no ocurrió por la intervención a tiempo.
De esta manera, el alcohol al volante sigue siendo una amenaza en las rutas de la provincia y una conducta que pone en riesgo la vida propia y la de todos los demás.