El procedimiento se registró alrededor de la 1 de la mañana, como parte de los controles intensivos que se realizan durante el verano en zonas turísticas. Allí, el personal policial detectó movimientos sospechosos y actuó de inmediato, evitando que el delito se consumara y logró interceptar a la mujer cuando aún tenía en su poder el elemento clave.
Además, durante la requisa se secuestró un inhibidor de alarmas, un aparato que bloquea la señal de los controles remotos y deja los autos abiertos sin que los dueños lo adviertan. Este tipo de tecnología, confirma un modo de operar planificado, especialmente usado en ciudades con gran afluencia de visitantes.
Por otra parte, la intervención fue posible gracias a tareas previas de observación y prevención, una estrategia que se fortalece en toda la Zona Atlántica rionegrina para proteger a turistas y residentes. Los recorridos constantes, la presencia visible y la atención a conductas fuera de lo habitual resultaron determinantes.
En este contexto, la mujer de 29 años quedó aprehendida y a disposición de la Justicia, mientras se analizan posibles vínculos con otros hechos similares ocurridos en la zona. El dato no pasa inadvertido: la reiteración delictiva es uno de los puntos que ahora se investigan.