La noticia de que su hija de 9 años sufría de Anemia de Fanconi -un trastorno genético poco común que afecta la médula ósea- la devastó. “Pero por suerte siempre estuve acompañada de mi familia, amigos y mucha gente que oró por nosotros”, sostuvo Nora. Luego de un proceso largo de tratamientos, en 2021 Oriana recibió un trasplante de médula ósea en el Hospital Garrahan de Buenos Aires.
El camino fue muy duro, según relató Nora. A la angustia de tener a su hija en tratamiento, se sumaron las dificultades económicas y las estafas sufridas cuando tenían que alquilar en Buenos Aires. “Fue un proceso largo, en el cual pasamos situaciones complicadas. Mucha angustia, una tras otra, pero siempre confié en dios para salir adelante”.

El único medio de ingreso de la familia lo genera su pareja Jorge, quien maneja un taxi. Pero, él tiene una discapacidad que afecta su motricidad, por lo que su tiempo en el auto es limitado. Es así que, hasta ayer, vivían en una casa que no tenía las condiciones adecuadas para Oriana y su hermano Ethan de 4 años.
Por eso, el llamado de IPPV les cambió la vida. Luego de que la Municipalidad de Viedma facilitara el terreno, la Provincia pudo construir una casa nueva, con los espacios adecuados para la familia.
“La fe para mi fue la base de todo, aferrarse a creer en alguien, porque aún cuando pensás que estás solo pasando ese momento difícil, aparecen personas que te dan una mano”, enfatizó Nora y recordó: “En aquel entonces, muchos oraron por mi nena, mandaban mensajitos de aliento y se sintió”. “Eso ayudó para seguir; además, cuando tenés hijos, hay que volverse fuerte y seguir por ellos”.

Nora también contó con mucha alegría cuando Oriana conoció a su donante. “Fue a través de una Fundación. En un evento nos dieron la sorpresa y Oriana pudo conocer personalmente a su donante, que es de Chile. Fue muy lindo porque esta persona también es parte de todo esto”.